Misterios del software

Una de los mayores problemas a los que uno se enfrenta a la hora de aprender un lenguaje es: ¿Qué implica el código que acabo de escribir?

Una de las formas de responder a esta pregunta es simplemente entender cual es el efecto de escribir esa línea de código. Entonces “solamente” queda por preguntar qué recursos consume esta función. Con las herramientas disponibles hoy en día la respuesta no se hará esperar.

1+1 son 2 dependiendo de como este el día. Este absurdo ejemplo es uno de los problemas que no ha conseguido solucionar el mundo de la informática, la inconsistencia en los resultados en idénticas condiciones. Al menos que existan factores desconocidos.

Hoy 1+1 son 3.  Ha llegado ese momento del desarrollo en el cual los resultados no encajan con lo esperado. Las preguntas penetran incesantemente en tu cabeza. ¿Qué ha provocado este fallo? ¿Cómo puede fallar el código que ayer funcionaba? ¿Por qué 1+1 ya no son 2?  La mayor parte de las veces que me ocurre esto la respuesta es:  falta de profundidad del lenguaje en el cual se está desarrollando. ¿Solución? Aprender más y si no desaparece el problema, aprender mejor.

“A programar se aprende programando”

Lore ipsum

La entrada de pruebas, la entrada para ver si la fuente encaja. Para jugar con los colores. Para encajar esas piezas. Con ese texto copiado y pegado cuando no es generado con algún “Lore ipsum”. Esas frases literarias en las que puedes jugar un poco con el lector que no deja de ser tu superior. Nunca se sabrá si esas frases literarias son generadas o escritas en apenas unos segundos antes de empezar. De empezar a romperte la cabeza por no resetear el CSS, porque ese maldito div por alguna extraña razón no baja, por una transición que se tiene que activar cuando pasamos de desktop a tablet tampoco funciona…