Una de los mayores problemas a los que uno se enfrenta a la hora de aprender un lenguaje es: ¿Qué implica el código que acabo de escribir?
Una de las formas de responder a esta pregunta es simplemente entender cual es el efecto de escribir esa línea de código. Entonces “solamente” queda por preguntar qué recursos consume esta función. Con las herramientas disponibles hoy en día la respuesta no se hará esperar.
1+1 son 2 dependiendo de como este el día. Este absurdo ejemplo es uno de los problemas que no ha conseguido solucionar el mundo de la informática, la inconsistencia en los resultados en idénticas condiciones. Al menos que existan factores desconocidos.
Hoy 1+1 son 3. Ha llegado ese momento del desarrollo en el cual los resultados no encajan con lo esperado. Las preguntas penetran incesantemente en tu cabeza. ¿Qué ha provocado este fallo? ¿Cómo puede fallar el código que ayer funcionaba? ¿Por qué 1+1 ya no son 2? La mayor parte de las veces que me ocurre esto la respuesta es: falta de profundidad del lenguaje en el cual se está desarrollando. ¿Solución? Aprender más y si no desaparece el problema, aprender mejor.
“A programar se aprende programando”